En mitad de la tormenta de nieves, vientos y frios que nos acosa, hoy, a modo de feliz metáfora, ha comenzado a florecer el romero, ya apuntan con su blanco marfileño las primeras calas, y la camelia, aún convaleciente, se ha cubierto de incipientes flores.
Son atisbos, evidencias, de la permanencia en lo cotidiano de la verdad y de la belleza.
*(
Aquí, el artículo)
No hay comentarios:
Publicar un comentario