domingo, 17 de septiembre de 2017

Esperando el otoño


Me asomo al Cantábrico desde el ventanal de mi casa.

La fortuna de un mar próximo y hermoso, que adorna los días y arrulla las noches.

A mi espalda el Sueve, protector y sereno, con sus bosques y nieblas, completa

este universo soñado.

El pasar de los días.

La contemplación.

Los paseos por la playa, buscando tesoros.

Vuelvo a mirar el mar.

Mientras, espero, paciente, la llegada del otoño.



                        

domingo, 10 de septiembre de 2017

Día de fiesta



La mañana del domingo se ha despertado 

luminosa y serena.

El mar brilla al fondo, con un azul festivo.

Desde el pueblo llegan los ecos de las 

campanas, llamando a la Celebración.


Mientras, en lo alto, las gaviotas, volando 

en círculo, parecen buscarme,

alarmadas ante la posibilidad de que no 

fuera consciente de tanta maravilla.

Y me lo cuentan entre chillidos. 

Y me invitan a la fiesta.







domingo, 2 de julio de 2017

Citando a José Jiménez Lozano


La "cultura general" -esa "cultura 
media" que tanto horrorizaba a 
Goethe, como el peor de los males-
está compuesta de una gran
ignorancia general básica, más 
el cúmulo de todos los deshechos 
de los estereotipos de lo más 
vulgar y necio de las politiquerías
y de lo que se llama "ciencia 
para el pueblo" desde hace 
doscientos años para acá, y que 
Simone Weil llamaba el "verdadero 
opio" de aquel"

José Jiménez Lozano, Los cuadernos de 
Rembrandt

sábado, 1 de julio de 2017

Leyendo a Turgueniev


Ver cómo la lluvia limpia mi jardín,

dándole brillo a los sueños de verano.

Ver pasar el tiempo, leer a Turgueniev.

Coger tu mano, y esperar el regreso

de un cometa legendario. 

Imaginar horizontes en el mar

que se asomen a recuerdos olvidados.

Y encontrar lo eterno en lo cotidiano,

en el canto humilde del petirrojo,

en el olor de la menta en tu mano.




miércoles, 31 de mayo de 2017

Un día gris


Hoy es un día gris.

Las gaviotas, en la arena mojada,

se muestran indiferentes, apáticas.

Oigo el rumor del mar. Se va apagando

a medida que la marea desciende.

Caminante solitario a estas horas

de la tarde, me voy dejando llevar

por ese rumbo incierto al que me empuja

lo cotidiano, como el paso de una

nube, el viento que sopla del nordeste 

o una sonrisa hermosa, inesperada.