lunes, 19 de julio de 2010

La tarde de este domingo,una tarde hermosa y plena de luz de verano,se vió atravesada en su placidez por una nube de tristeza,demostrando que la naturaleza puede ser muy cruel,y que no entiende el significado de términos como bondad,compasión o ternura.
Un precioso corzo,que había conseguido sobrevivir y desarrollarse a pesar de que sufría la pérdida de una pata trasera,no sabemos si de nacimiento o a consecuencia de algún accidente,fue golpeado por la mala suerte,probablemente en forma de coche,echando por tierra toda la tenacidad,todo el instinto de supervivencia que lo había mantenido con vida,en inferioridad de condiciones,en un medio tan duro.
Sé que no debemos humanizar la naturaleza,pero a veces es difícil,casi imposible,el no hacerlo.
El futuro de este animal queda en el aire.
Un aire cálido,denso y pesado que nos oprime el corazón.


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