martes, 6 de agosto de 2019

Recuerdos de un día de invierno



El mar, azul oscuro, un azul de finales de verano,

un azul de nordeste.

Da igual que estemos en febrero, el nordeste es

indiferente a la estación.

Siempre dibuja el mar con el mismo estilo: un poco

cubista, un poco fauvista..., qué se yo.

Están podadas las hortensias. Los mirlos escarban

entre las pocas hojas que olvidó el otoño.

A veces piensas qué harán aquí, cuando no estás,

el mirlo, ese gato triste, las flores color violeta que

viven, humildes, apoyadas en el muro, protegidas del

nordeste.

Qué harán las hortensias, el acebo, el limonero y el

naranjo. Y la araucaria que, recién llegada,

aún no se habla con nadie.

Y piensas que venir aquí, en invierno,

de cuando en vez, al menos ha de servir para que,

en las noches tristes, cuando el romper de las olas

lo llena todo, el gato, las hortensias, las flores

y los árboles, reflejándose en los ojos que los miran,

se llenen de realidad, y dejen de sentirse,

por unas horas, tan sólo parte de un sueño.





viernes, 21 de junio de 2019

jueves, 30 de mayo de 2019

La fiebre




Desde el refugio que me ofrece el sillón, veo tras la lluvia

los árboles de Somió.

Se adivina el mar en el vuelo de las gaviotas sobre el jardín.

Las hojas del limonero, brillantes bajo el agua que cae, quedamente.

Escucho a Bocherini, mientras noto cómo me va subiendo la fiebre.

Y me acuerdo de Ruano, de aquel artículo, “ Viaje a la cama”.

Como él, también me rodeo de libros: Trapiello, Pla, Valverde...

Y Ruano, claro.

Cuando escribió ese artículo, Ruano vivía en Alcalá, 182, al lado de la

plaza de Manuel Becerra, frente a Las Ventas.

“A un vuelo de pájaro cantor”, decía él.

Me gustaría pasear ahora por Manuel Becerra, los altos de Alcalá...

De este vagar incierto, de esta ensoñacion, me saca la lluvia, ahí fuera,

en el jardín, bajo la cual, un mirlo va y viene, con su negro esplendoroso

de noche serena.

Y vuelvo al sillón, convaleciente. Y me acuerdo de un libro de Jardiel,

y me pongo a buscarlo.

Y vuelvo a Madrid...

Y así las horas. Y la fiebre.

Mientras, un nocturno de Mompou envuelve la tarde.


martes, 19 de marzo de 2019

martes, 12 de febrero de 2019

jueves, 24 de enero de 2019

Mañana de playa


 Hoy, la playa era nuestra.

 En todas sus dimensiones, reales y soñadas.

 Subía la marea.

 Las gaviotas, su vuelo incierto, sobre nosotros.

 La soledad del invierno, la lluvia.

 Y esas huellas en la arena, desapareciendo

 bajo las olas.

 Una mañana de domingo,

 perdida en mitad de un mes de enero

 frío y gris.