miércoles, 22 de julio de 2026

Islas

Estoy en La Isla. Una isla que no es tal, pues el mar no la rodea, sólo le pasa el brazo por la cintura, aunque a los efectos sea tan isla como nosotros queramos, porque de isla tiene el sosiego, el relax, la calma que las islas supuestamente aportan, con su acceso limitado al barco o, en este caso, al escape mental. 

El mar estaba revuelto, el mar del verano de Helena. Quizás fuera el nordeste, no lo sé, el caso es que el baño quedó pospuesto, sustituido por su contemplación: blancas espumas sobre verde esmeralda, cielo partido por gaviotas navegando… Y la ensoñación, llevándote del barco de Odiseo a un oscuro café de Alejandría, de figurante en la playa de un cuento de las cuatro estaciones a vecino de Henry Miller en Big Sur.

Hoy, que debería estar en Biarritz, resulta que estoy aislado en una Isla que no es tal.

Hagámonos, pues, a la mar.















domingo, 5 de julio de 2026

Duerme…

Duerme en el viejo sofá color topo.

De las hojas del limonero gotean 

los restos de la lluvia de esta tarde.

Más allá, disputa la torcaz a unos

cuervos la rama más alta del cedro.

El gato dormita. También el perro.

Y duermen los libros sobre la mesa, 

esperando, pacientes, mi atención.

Vuelve a llover, y la torcaz zurea, 

vencedora, allá arriba, en su destierro.

Dejará de llover, empezará 

de nuevo. Ganarán ahora los cuervos, 

los limones crecerán… 

Cuántas tardes así, tras la ventana,

viviendo el milagro de la creación… 

La huída del tiempo, la espera serena.

La vida callada, la ensoñación.








sábado, 27 de junio de 2026

martes, 4 de junio de 2024

Otra vez


Han pasado dos años y medio. Mis hijos han crecido y 

yo me he hecho más viejo. En mis cumpleaños ha seguido

lloviendo. 

El nordeste me sigue molestando, pero menos. 

He encontrado algunos buenos libros, y habré leído unos 

ciento cincuenta,pocos para tanto tiempo. Tengo más 

de treinta mil seguidores enmi cuenta de IG, que me 

empieza a aburrir. Me compré un deportivo de más 

de treinta años. Sigo sin ir a pescar. Ni a cazar.

Y lo siento.

Me hacen felices las mismas cosas, y tengo los

mismos miedos. Cada día que pasa soy más conservador. 

Sigue sin gustarme la gente, no lo puedo evitar. 

La cercanía del mar me resulta imprescindible, aunque

me gusta Madrid cada vez más. Sigo corriendo, ocho 

kilómetros. 

Se me murió un perro.    

Mi padre sigue con Alzheimer.



viernes, 31 de diciembre de 2021

Silencio de nieve

     

         Para Miguel Mingotes, que se acuerda de esta bitácora.



Silencio de nieve, de asombro,

como el que se hace en el jardín 

cuando el mirlo se vuelve canto.

Silencio de invierno, de tarde

olvidada, que no es soledad,

tampoco amargura o tristeza.

Si acaso el reflejo, en el agua 

negra y quieta de la memoria,

de aquellas voces que callaron.


Todo tranquilo ahora, mientras 

escribo. Las luces del árbol,

el Misterio, el tímido fuego 

que arde en la vieja chimenea.

Un libro de poesía que habla

de ti, de mí, de cuanto fuimos.


La Navidad está callada,

es algo que noto últimamente.

Quizá nos estemos quedando 

sólos, ella y yo, abandonados 

en esta orilla de la vida,

donde cada vez somos menos.


El ladrido, lejos, de un perro.


Poco a poco se va la tarde,

perdiéndose en la densa niebla,

que se desgarra al engancharse 

entre las ramas de los árboles.

Cierro la ventana y apago

                                         la luz.

Por delante, el misterio.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Una maravilla de José Cereijo

 

No hables del ruiseñor 

cuando canta. Demasiado se ha dicho.

Piensa en él cuando calla,

cuando habita en el frío,

cuando ya nada tiene que decir,

cuando sólo es él mismo.”


         José Cereijo, La luz pensativa. Ed. Pre-Textos