Duerme en el viejo sofá color topo.
De las hojas del limonero gotean
los restos de la lluvia de esta tarde.
Más allá, disputa la torcaz a unos
cuervos la rama más alta del cedro.
El gato dormita. También el perro.
Y duermen los libros sobre la mesa,
esperando, pacientes, mi atención.
Vuelve a llover, y la torcaz zurea,
vencedora, allá arriba, en su destierro.
Dejará de llover, empezará
de nuevo. Ganarán ahora los cuervos,
los limones crecerán…
Cuántas tardes así, tras la ventana,
viviendo el milagro de la creación…
La huída del tiempo, la espera serena.
La vida callada, la ensoñación.
