domingo, 16 de enero de 2011

bilbao


Volvimos a Bilbao,que sigue sorprendiéndonos con su prosperidad y fantástico nivel de vida,todo ello envuelto en lo que es ya,sin duda,una hermosa ciudad.




Disfrutamos de las visiones,diríamos wimwenderianas,propiciadas por un antológico atardecer.



Aunque lo más extraordinario fué,sin duda,toda la belleza con la que unos cuantos flamencos llenaron nuestro espíritu.

Van Goyen y su mar de Haarlem,


y,por encima de todos,El Geógrafo



Y esta vez,por fin,nos llevamos a los dos


miércoles, 12 de enero de 2011

MILÚ

Vinieron los Reyes Magos y nos dejaron en casa otro perro.Con mirada incierta,nos vigila.
Parece inteligente.



Edgar Plans.Milú. 2010

miércoles, 29 de diciembre de 2010



Por una serie de decisiones,acertadas o no,nos fuimos a pasar la Navidad a Magaz de Cepeda.
Siempre sorprende el frío que puede llegar a hacer allí.




La condensación producida durante la noche en las ventanas se tornó en hielo al amanecer.





Paseo por el monte,con la sorpresa de dos corzos dejándose ver con un cierto grado de exhibicionismo.
Subida a las peñas de Gomas,un mito de nuestra niñez,cada vez más pequeñas a medida que van pasando los años.
No consigo evitar la sensación de tristeza que me produce este pueblo desde que él se fué.El vacío que dejó tras su marcha ha sido imposible de llenar,dejando en nuestros corazones la mayor de las heladas.




Constatar que el tiempo sigue su curso imparable,cosa que hace con una dolorosa rapidez.

lunes, 20 de diciembre de 2010



Hoy ha venido a visitarme,
en forma de lluvia,la infancia.
A mi ventana trajo el recuerdo
de aquellas tardes calladas:
tras los visillos blancos
sólo las horas pasaban;
tristes coches calle abajo,
el agua en regueros de plata.

Del asombro del sentir
pocas cosas me sacaban.
Quizás una,dos personas;
el batir de la puerta,
el cerrar de un paragüas.
Fugaces gotas de lluvia
en el suelo de la farmacia.

Era invierno.Siempre invierno.Olía a tinta china y a medicamento.A madera y a brasero.
La nariz pegada al cristal,mirando la lluvia correr hacia la noche.
El viejo libro de animales,ya viejo entonces,el teléfono negro,farmacopeas misteriosas,la mesa,enorme,cual barco varado en mitad de un sueño.
Tardes oscuras y frías.Tan lejanas ya.
Mi arcadia perdida.

jueves, 4 de noviembre de 2010


Hoy me he encontrado,entre un montón de papeles olvidados, este viejo número de LIFE,donde hacían un canto por la conservación de todas esas cosas que,más tarde o más temprano,acabaríamos echando de menos si algún día nos faltaran.
Me resultó simpático comprobar que bastantes cosas de las que entonces ya se daban por muertas,hoy día gozan de buena salud e incluso se consideran de lo más "cool".Es el caso de los vinilos,o de los relojes de agujas,que casi los daban por muertos.
Hay otras cosas con un futuro más negro,como las tiendas de siempre,que están a punto de sucumbir en su dura batalla contra las grandes superficies,contra la deshumanización económica.


Algo que me llamó la atención fue la defensa que hacían de los caminos de tierra,viejos y sucios,paso de tractores y todo terrenos.
Me puse a pensar en todos los caminos de ese tipo que conozco y,en efecto,me resultó muy triste imaginármelos cubiertos por una negra y fría capa de asfalto.
Es hermoso dominar a la Naturaleza,pero es terrible vencerla.




Todo esto me ha traído a la cabeza el recuerdo de un maravilloso libro que es todo un canto a esos tiempos en que lo sencillo aún nos hacía felices.
Un canto a la vida en pequeñas comunidades,a las bondades de encender una chimenea,ir de caza o tomarse unas cervezas en el bar del pueblo.
El libro se titula Al sur del edén,y es obra del dramaturgo,director de cine,guionista,y quién sabe cuántas cosas más,David Mamet.



Desde su casa de madera en Vermont,nos habla,como un nuevo Thoreau,de todas estas pequeñas y cada vez menos cotidianas maravillas.
Del valor de lo tradicional.



Hay veces en que tenemos la necesidad de vivir experiencias similares a las que nos cuenta Mamet en su libro,necesidad de demostrarnos que estamos sólos ahí fuera,en medio de la Naturaleza,que no todo en la vida es cómodo y seguro.Necesidad de encender un fuego,de empaparnos en una nevada,de pasar frío.De pasear por un bosque un atardecer otoñal,viendo,por encima del hombro,cómo nuestro perro no nos pierde de vista.De sentir el peso de una buena manta,mientras escuchamos el lamento de la madera en la silenciosa oscuridad invernal.

Afortunadamente,en mi familia tenemos nuestro Vermont particular.
Perros,mantas y chimeneas.

jueves, 21 de octubre de 2010

París,Mickey&Co

He cumplido un deseo que hace mucho me rondaba:pasear por París de la mano de mis hijos.




Pero no sólo se ha cumplido mi deseo;también se cumplió el suyo:conocer,por fin, el reino de la fantasía,Disneylandia.

Y allá que nos fuimos...




Qué podría contar,salvo que nos dimos un baño de asombro,ilusión,felicidad,sustos y sorpresas cada que vez que mirábamos sus caras radiantes.




Siempre lo recordaremos,y nos hará muy felices.
Y también nos dará mucha pena,ese tiempo que pasa,tozudo.
Nos inundará esa mezcla de alegría,añoranza y melancolía que hace de la vida lo que es:una continua,dulce y dolorosa expresión de amor.



jueves, 19 de agosto de 2010

La Nana



Por fin ha llegado a casa.Es una preciosidad.


Cuando la miro,me vienen a la mente imágenes como esta




O esta otra




Aunque,he de reconocer que, a veces,también veo cosas como esta






La otra perra,ya mayor,y el gato,la han recibido con una cortés indiferencia.Acabarán siendo amigos.

A destacar la losa de responsabilidad/inquietud/inseguridad que a mi hija,su legítima dueña,le ha caído encima.Le vendrá bien.

Espero que se llenen de amor y de felicidad mutuamente.

Que sean la una para la otra la imagen de la alegría,el consuelo y la complicidad.